miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL TANGO EN LA OBRA DE JARDIEL PONCELA

Investigación e interpretación de Ricardo Ostuni y Luciano Londoño Buenos Aires y Medellín, agosto de 2012

 INTRODUCCIÓN

Evangelina, en la biografía de su padre asegura: “Jardiel Poncela es ya historia y (…) todos (…) tenemos un poquito la obligación de aportar aquello que sabemos de él y que es desconocido para otros”. Y eso precisamente es lo que aspiramos hacer con este ensayo. No pocos escritores y ensayistas se ocuparon del tango a lo largo del siglo XX y de los pocos años transcurridos de esta nueva centuria. Es posible que el documento más antiguo al respecto, sea un largo artículo publicado en el diario Crítica de Buenos Aires en septiembre de 1913 bajo la esquiva firma de Viejo Tanguero. Pero a poco de andar el siglo el tango, que en sus días inaugurales fuera totalmente ignorado por la intelectualidad argentina, comenzó a merecer la preocupación de notables escritores cuya lista completa excedería los límites de esta mención, pero a título de ejemplo debemos citar a Güiraldes, Borges, Sabato, Mario Benedetti, García Márquez, Ulises Petit de Murat, Manuel Mujica Láinez, Leopoldo Marechal, César Tiempo, León Benarós, Baldomero Fernández Moreno, Conrado Nalé Roxlo, sin olvidar al poeta y escritor francés, el académico Jean Richerpin que en la Reunión de las Cinco Academias de Francia dio en 1913 una de las más brillantes conferencias a propósito del tango (que tal era el título de la misma). Haga Click para leer el trabajo completo.

2 comentarios:

  1. Confieso que conozco al personaje retratado en este momento, gracias al excelente trabajo realizado por los profesores Ricardo Ostuni y Luciano Londoño.
    A través de estas páginas se advierte en Enrique Jardiel Poncela una actitud despectiva hacia el tango y contradictoria respecto a la mujer: se percibe una aparente misoginia en su manera de retratarla en sus escritos, que sin embargo contradice en sus actitudes vitales hacia las mismas, persistente enamorado que no puede vivir sin su compañía.
    Esa aversión hacia el tango y su actitud despectiva hacia la mujer nace primordialmente, según se puede apreciar por distintas fuentes citadas aquí, por el "amuro" de su compañera Josefina al irse con el conocido autor y músico de tango Lucio Demare. Pues como se diría en el ámbito de los jugadores de billar: dos carambolas de una sola tacada; negativas en este caso. No puedo dejar de expresar mi agradecimiento hacia los autores del concienzudo artículo que describe admirablemente la obra y las pasiones de Enrique Jardiel Poncela.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tan generoso comentario. RO.

      Eliminar